Tarde, mal y nunca. Isidro Fresneda López.Así es como nos plantean, sus señorías/os diputados/as, la reforma de la ley del divorcio.
Dejados caer en el más fiero de los radicalismos minoritarios, pero no por ello menos ruidoso, y haciendo oídos sordos de lo que la calle reclama, que es la custodia compartida por ley, aprueban enmiendas contradictorias respecto a uno de los mayores problemas que tiene la sociedad actual.
Si las separaciones y divorcios afectan, de forma directa, al menos a una de cada tres familias en España y siempre son conflictivas, no alcanzo a entender porqué se empeña el Congreso en seguir fomentando el enfrentamiento entre padre y madre, ante los tribunales de justicia, por la custodia de los hijos.
Lo más razonable sería copiar lo que está funcionando, desde hace mas de 40 años, en nuestro entorno de sociedades occidentales. Los niños franceses tienen derecho a la custodia compartida de sus padres y en otros países europeos aún son más actuales y razonables, haciendo que sean los padres y madres los que cambian de casa, en vez de hacerlo los menores.
Se puede legislar en contra de un Pueblo aunque, a corto o medio plazo, tendrá unas consecuencias, imprevisibles en su alcance numérico, pero nefastas en su profundidad humana.
Seguirán los enfrentamientos en los juzgados y cada vez con mayor beligerancia, pues los padres aunque nos separemos de nuestras cónyuges, ya tenemos conciencia de los beneficios de la custodia compartida y los perjuicios que su carencia acarrea a nuestros hijos.
Aumentarán los casos de violencia doméstica, mal llamada de género por una ley sexista e inconstitucional, aunque eso beneficie a las asociaciones que viven de subvenciones milmillonarias y perjudique, nuevamente y de forma grave, a las familias en crisis, que lo que más necesitan es de apoyo y mediación familiar.
Los huérfanos de los juzgados, creados por leyes de divorcio restrictivas respecto a sus derechos, serán un gran colectivo en nuestra sociedad, que actualmente ronda los cuatro millones de hijos, algunos ya adultos e incluso abuelos, que vuelven a ser separados de sus propios hijos.
Tras sufrir un cuarto de siglo la ley de divorcio "a la española", habiendo cambiado la sociedad española de forma profunda, tanto en el ámbito familiar como colectivo, se nos plantea una ley de divorcio, que ni sus señorias/os son capaces de comprender.
El Pueblo español, que no es tonto, aunque los gobernantes intenten hacérselo creer, dará cuenta de tan nefasta gestión que de nuestros votos están haciendo.
Isidro Fresneda López,
Valencia, 7 de Abril de 2005.
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