La impostura del arte. Jordi Pausas.En el abracadabrante y brillante artículo de Félix de Azúa "Historia e impostura, una fraternidad" leemos que "Si descartamos el pundonor profesional (..) no hay muchas razones para escribir honradamente" (EL PAIS, 20-4-09).
La honradez es una anomalía en nuestra sociedad. Así las cosas, en los museos llamados de arte contemporáneo, deberíamos encontrarnos nada más entrar con un cartel con la frase tantas veces atribuida al ministro de propaganda del regimen nazi Joseph Goebbels:"Una mentida repetida mil veces deviene una verdad incontrovertible".
Es bien sabido que el llamado "arte contemporáneo", o sea, el arte abstracto ,fué impuesto por la CIA durante el periodo de la Guerra Fría en todos los países de Occidente como sinónimo de "arte de la libertad" en contraposición al arte realista que se practicaba en la extinta Unión Soviética. La paradoja es que aún hoy, que según fuentes dignas de crédito, se da por terminada la guerra fría , el supusto arte se sigue subvencionando y promocionando hasta el punto que ha devenido el arte oficial y académico,aún a sabiendas que todo obedece a un fabuloso montaje que conllevó un absurdo y gratuito genocidio cultural en el mundo de las artes plásticas occidentales, tal y como la investigadora británica Stonor Saunders nos lo cuenta en su libro "La CIA y la Guerra Fría Cultural". Aunque el fracaso del arte abstracto es una realidad que se verifica diariamente, se continua predicando una y mil veces que es el único y auténtico de nuestro periodo histórico. Nos lo venden como antaño lo hacía la Iglésia con la religión...
Jordi Pausas,
Paris.
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