¿Misiones de paz o guerras preventivas? Iñaki Silveira Lorenzo.RECUERDO una frase paterna que nunca se me olvidará: "Sólo deseo que nunca vivas una guerra". Esa frase sencilla, lúcida, nacida de la propia experiencia personal, expresa que nadie puede considerarse ajeno a que la violencia desencadenada sin ningún tipo de cortapisas, aunque con aire de legalidad, como es la guerra, le afecte.
Tenemos la sensación de que, como las bombas caen lejos, no estamos participando en una guerra, pero más de doscientos efectivos, como se dice cuando se habla de gente armada y con uniforme, van a trasladarse a Afganistán para continuar una guerra que se llama misión de paz
Se acaba de cumplir el setenta aniversario de la Segunda Guerra Mundial y la culta Europa, sin excesiva vergüenza, ha realizado actos conmemorativos y sobre todo celebra que se ha organizado como potencia para garantizar que los países que la forman no se van a volver a destrozar entre ellos, aunque lo hagan contra otros. Cincuenta y cinco o sesenta millones de personas muertas suponen otras tantas cifras de personas heridas, deformes, amarradas al sufrimiento de por vida, con pérdidas irreparables, lloros en soledad, impotencia descarnada e inexplicable.
Pero hoy, líderes de derechas y de izquierdas están moviéndose de un lugar a otro para rearmar sus ejércitos y conceder contratos millonarios al mejor postor, como si la crisis y la militarización de la sociedad fuesen escenarios que viven en compartimentos estanco, sin vasos comunicantes, sin humanidad, eso sí, sin humanidad.
Uno puede no ser admirador de un juez estrella como el señor Garzón, pero que tenga que verse ante la justicia por el mero hecho de investigar sobre hechos brutales del pasado, de una guerra en la que se han acallado los sollozos de quienes ni siquiera saben dónde han sido enterrados sus seres queridos, nos da una pista para detectar en qué lugar se encuentra el termómetro de las actitudes hacia la guerra y sus consecuencias.
Si no estamos de acuerdo con el terrorismo local ni con el terrorismo internacional no es de recibo que sigamos los dictados de aquellos líderes del pasado muy reciente que hablaron de "guerras preventivas". Parece que se les ha denostado, que van perdiendo el poder allí donde se encuentran, pero en Afganistán estamos siguiendo el mismo planteamiento. No se habla de "guerra preventiva" porque recuerda otros tiempos. Tampoco se dice en voz alta que se trata de intereses estratégicos. Se habla de misión de paz. No está de más recordar a Bertolt Brecht: "Cuando el pintor de brocha gorda habla de paz/ por los altavoces, / los trabajadores miran el grueso firme/ de las autopistas que están haciendo, / y ven/ que es para tanques pesados". No aprendemos del pasado.
Iñaki Silveira Lorenzo, Ciutadella.
|