Muro de la vergüenza. Iñaki Silveira Lorenzo.CONSTRUIDO en 1980 para aislar a las familias del Sahara Occidental y dividir su territorio, cuenta con una longitud de 2.720 kilómetros, protegido por 160.000 soldados armados, 240 baterías de artillería pesada, más de 20.000 kilómetros de alambre de espinos, miles de vehículos blindados y millones de minas antipersonal prohibidas por las convenciones internacionales.
El muro de defensa marroquí, actualmente conocido como muro de la vergüenza, ha causado centenares de víctimas a uno y otro lado del mismo, impidiendo el legítimo derecho del pueblo saharaui a circular libremente por su país.
Con motivo del 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, en los informativos del lunes 9 de noviembre, se emitieron reportajes sobre los muros que aún no han caído. Así, pudimos ver el muro que separa las dos Coreas, el que separa México de Estados Unidos, el muro de Nicosia, los restos del muro de Belfast... y otros tantos que siguen desafiando a la Humanidad con sus alambres de espinos, fosos, minas, municiones y soldados.
Asistimos, perplejos y perplejas, a la omisión del muro de la vergüenza, una realidad bien conocida por la comunidad internacional. Ni siquiera una pequeña mención a un muro, el muro de la vergüenza, que recibe cada año la visita de cientos de personas -tanto representantes institucionales como de la sociedad civil- que participan en la Marcha por la Paz al Muro de la Vergüenza, para mostrar su rechazo a la ocupación marroquí y defensa de los derechos y la libertad del pueblo saharaui.
Desconozco la razón de tal omisión.
En nombre de la solidaridad con el Pueblo Saharaui, tan asumida y compartida por la opinión pública, debemos exigir que el muro de la vergüenza no se convierta en el muro de silencio, acrecentando así el silencio informativo en el que sobreviven a diario miles de saharauis a ambos lados del muro El conflicto del Sahara no es solo una cuestión de principios, es también una cuestión de derechos humanos.Por ello debemos reivindicar que el Gobierno español apueste en el Sahara, claramente y sin ambigüedades, por la legalidad internacional y por la justicia de los pueblos, que pasa por devolver al pueblo saharaui lo que le pertenece: Los territorios de Saguia el Hamra y Rio del Oro.
Iñaki Silveira Lorenzo, Ciutadella.
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