Partitocracia 1 - Democracia 0. Guillermo Alonso de Armiño y Erce.Visto el panorama político actual de corrupción os invito a una rápida reflexión:
Imaginemos que en las próximas elecciones, los partidos políticos elaboran sus listas electorales con candidatos poco fiables, y todos los ciudadanos votamos en blanco. Bueno, todos menos los propios políticos que se votan entre ellos. ¿Cuál sería el resultado de las elecciones?
Pues agárrese fuerte: Estos políticos rechazados de plano se llevarían el 100% de los escaños, como si no hubiera pasado nada extraño, ya que la ley electoral vigente, garantiza que esto sea posible al negar el valor al voto ciudadano cuando éste se expresa un profundo y sentido rechazo a las propuestas de voto que se le presentan.
No tenemos forma de librarnos de los políticos cuando menos dudosos, ni votando. Y esto es así porque los políticos han determinado en la ley electoral vigente que se puede discriminar el voto de un ciudadano en función del color de su voto. De esta manera el voto que es crítico con los candidatos presentados pasa a formar parte de una estadística sin valor real alguno.
Nuestra Constitución inequívocamente expresa que todos los ciudadanos y ciudadanas somos merecedores de los mismos derechos. Y sabemos que la abstención y distanciamiento frente a esta clase política no arregla la situación actual. La pregunta es: ¿Puede el voto en blanco computable ayudar a arreglar la situación? Y, ¿Es urgente ahora pedir que no se discrimine al ciudadano en función del color de su voto, o podemos continuar así unos años más?
De momento el actual voto en blanco garantiza que los partidos políticos tengan más poder que los ciudadanos. Partitocracia 1 - Democracia 0.
Atentamente,
Guillermo Alonso de Armiño y Erce, Ciudadano en prácticas,
Maó.
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