Es Diari Digital de Menorca Es Diari Digital de Menorca Es Diari Digital de Menorca
 Portada  Noticias  Hemeroteca  Anuncios Clasificados  Servicios  Publicidad
    
  Actualizado el Lunes, 8 de Agosto de 2011 a las 20:15h.
  OPINIÓN  (31 de Agosto de 2010)
      

Primer escrito de un convaleciente.  José María Hercilla Trilla.

Mi anterior comentario creo que tenía fecha de 5 de Agosto. No han pasado muchos días desde entonces, aunque a mi me hayan pasado algunas cosas que me han obligado a estar callado, en realidad, como siempre debiera estar. Entre ellas la de haber estado hospitalizado de urgencia unos cuantos de ellos, a consecuencia de un trombo inguinal, ahora estabilizado y sometido a tratamiento.

Entretenía yo mis días hospitalarios pensando que al salir de mi obligada reclusión, el mundo forzosamente habría cambiado, a mejor naturalmente, y que sería un gozo vivir de nuevo entre mis habituales compañeros de viaje, en un mundo nuevo, o -dejémoslo así-, seminuevo, pero mejor que el que dejé a mis espaldas antes de mi achuchón. ¡Qué cuadros de dolor he visto estos días, cuantas desgracias, cuantas ingratitudes, cuantos olvidos...! ¡Cuánto se sufre, sí, pero cuanto se aprende entre los muros de un Hospital!

Llegué a creer que Dios, apiadado de tanto dolor como veía alrededor de mí, extendería su mano poderosa y nos haría merced de su misericordia, aunque fuere en pequeña cuantía, disponiendo, si no un amejoramiento de fuero, sí un amejoramiento moral de todo sujeto mortal, por lo menos de todos aquellos con vocación de capitoste, ya que son los que se sienten llamados a gobernar el mundo y en los que debe recaer la responsabilidad de la buena o mala marcha del mismo. Recordaba aquella sencilla oración que sorprendimos rezando a la esposa de mi amigo Polidoro, que, creyéndose sola en casa, en alta voz rezaba al Señor: "Por nuestros políticos, que tengan sentido común, acrisolada honradez y profesen un acendrado amor a la Justicia". Está comprobado que, aunque corta y sencilla, aquella súplica encerraba materia de difícil cumplimiento hasta para un Dios, poderoso sin duda, pero no omnipotente. Su divino poder queda limitado ante el poder político de algunos humanos, que desafían el cumplimiento de elementales normas éticas que nos obligan al resto de los hombres, quienes vivimos como podemos del fruto de nuestros trabajos y esfuerzos, sin escudarnos en idealismos, la mayoría de las veces basados en oportunismos, sujetos al correr del tiempo y de las mudables circunstancias que lo acompañan.

Pido disculpas a mis amables lectores. La estancia hospitalaria es propicia a tales desvaríos, incluso a forjarse locos sueños, que poco o nada tienen que ver con la realidad. En una larga y adolorida noche de insomnio, cualquier visión nos sorprende y en el duermevela intranquilo todo incipiente sueño se puede transformar en una novela de ficción o en un cuento de hadas, por lo menos.

Vuelve la ciencia médica a ponerme en la vía pública, aunque sometido a próxima revisión, y torno a pisar la calle, lleno de ilusión, esperando que aquellos locos sueños de mejoría moral que desfilaron en mis noches hospitalarias se hayan cumplido y el mundo entero haya mejorado, siquiera sea para compensar en algo el mucho dolor encerrado en aquellas salas clínicas, donde toda desventura tiene cabal asiento.

Pero no; todo sigue igual, por no decir peor que antes de mi ingreso en ellas. Leo el periódico, oigo las noticias, veo la -cada día más- caja tonta, y puedo estar tranquilo. Progresamos ininterrumpidamente, en la necedad, claro está, cuando no en la maldad deliberada, con olvido de las más elementales normas éticas, empezando por la de amar al prójimo, aunque no sea tanto como a ti mismo. No, no se me tenga por moralista, pero sí por soñador. Cuesta tan poco soñar, y ya, puesto a ello, necedad manifiesta sería no soñar con un mundo mejor, igual para todos, donde todos fuésemos aceptablemente felices, con independencia de las ideas de cada uno, propias o inducidas hábilmente por políticos interesados, más atentos al enriquecimiento propio que al equitativo reparto de lo existente.

Por hoy ya está bien de tristes reflexiones. A ver si recupero fuerzas y vuelvo a ser el de antes, unos días con mejor ánimo que otros, cierto, pero con la esperanza de llegar a ver un mundo mejor, que por algo se dice que la esperanza es lo último que se pierde. Saludo a todos y les deseo que podamos -todos juntos- llegar a disfrutar de paz y de justicia, de amor y de desprendimiento. Viendo que la avaricia desmedida es la culpable de cuantos males suceden, valdría la pena dedicar algunos momentos a reflexionar sobre ello, reírse de ricos y poderosos -que también terminan en el mismo Hospital que los inopes y modestos-, y poner coto a la creciente descomposición de nuestro actual sistema de vida, que no nos lleva a ningún sitio.

Perdón, amigos; sigo convaleciente y me temo que no coordino cabalmente. Otro día será.

José María Hercilla Trilla,
Salamanca, 26 Agosto 2010.



  Volver a la página anterior   ·     Imprimir   ·     Enviar

  
Noticias relacionadas:
Aunque sea de cabo. José Carlos Navarro Muñoz. (Opinión - 20 de Febrero de 2008).

La asociación de taxistas presenta alegaciones al nuevo reglamento de Ciutadella. (Notas de prensa - 4 de Marzo de 2008).

La Coordinadora en Defensa del Puerto de Ciutadella reclama el informe que el Govern presentó ante la Comisión Europea. (Actualidad - 9 de Julio de 2006).

FACUA BALEARS ha pedido al Govern que cambie el teléfono de cita previa del IB-Salut de 902 a 900 (Actualidad - 8 de Julio de 2009).

El Club Marítimo argumenta jurídicamente su petición de declarar "desierto" el concurso del Muelle de Levante. (Notas de prensa - 25 de Septiembre de 2008).

 
 Suscripción gratuita  Contacto  Quienes somos  Aviso legal  Politica de privacidad  Mapa web  Fuentes RSS
  Página cargada en 1,221 segundos  ·  Usuarios en línea: 7 

Prohibida la reproducción total o parcial de este sitio web  ·  Todos los derechos reservados
Copyright 1998-2011 Es Diari Digital de Menorca  ·  http://www.esdiari.com · info@esdiari.com