Haciendo palotes, sólo eso. José María Hercilla Trilla. Disculpadme, Hermanos, que no intente,
al ponerme a escribir, que lo que escriba
constituya una pieza de museo,
una joya literaria que merezca
figurar en cualquiera antología...
Ya sabéis, pues lo he dicho muchas veces,
que escribo por cumplir con el mandato
de los varios doctores que me atienden,
que me ordenan que escriba, que no cese
en ese menester que me entretiene
y que evita, que impide o que retrasa
que ese temido mal que es el Alzehimer,
se convierta en huésped de mis sesos
y quede convertido en un guiñapo...
Por eso, como un niño que obedece
aquello que le manda su maestro,
a diario escribo mis palotes,
no con tiza, con este cachivache
llamado Ordenador, muy justamente,
pues ordena mis letras y mis líneas,
esquivando el temblor incoercible
que domina mis manos, a su antojo...
Como veis, aun conservo fiel memoria
de la justa medida de los versos,
y uso endecasílabo sonoro
para hacer mis diarios ejercicios,
que no son una joya literaria,
pero son testimonio de constancia
de la lucha que vengo manteniendo
por mantenerme en forma y estar vivo
hasta el día que Dios tenga previsto.
No pretendo hacer obras de arte
repletas de lirismo incontenible,
pretendo solamente hacer palotes
que me sirvan para alargar mis años
con la plena conciencia de que vivo,
de que pienso, e incluso de que os amo
profundamente a todos, os lo juro,
familiares y amigos, todos unos.
José María Hercilla Trilla,
Salamanca, 24 Julio 2010.
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