Partido Popular: argumentos con pies de barro Lázaro Criado - Miembro de la candidatura del PSOE al ConsellNo conozco una estrategia antiinversora más potente que la de pregonar respecto de un territorio susceptible de acoger inversión que sobre el mismo impera la inseguridad jurídica o que sus instrumentos de planificación urbanística y turística -léase PTI- generan inseguridad jurídica. Ese territorio, al decir del Partido Popular, es Menorca. De esta manera, el Partido Popular nos alinea ante la opinión pública foránea como una auténtica República Bananera, pues no en vano, la ausencia de seguridad jurídica es una de las principales señas de identidad de estos Estados y principal motivo por el que la inversión se resiste a establecerse en ellos.
La seguridad jurídica es simplemente la certeza que ofrece un sistema jurídico acerca del derecho vigente y aplicable; de manera que cualquiera puede en cualquier momento conocer lo que está permitido o prohibido, evitando de esta manera sorpresas jurídicas.
Por supuesto que Menorca ofrece universalmente seguridad jurídica tanto a inversores como a ciudadanos en general pues ésta es tanto una cualidad de nuestros textos jurídicos como de los profesionales del derecho que los aplican. Tanto es así que, hoy en día, no podríamos soportar un sistema jurídico arbitrario, ni una aplicación torticera de sus normas; características, ambas, propias de la inseguridad jurídica.
El Partido Popular, sin embargo, enarbola hasta la saciedad la bandera de la inseguridad jurídica, y transmite la idea de que Menorca ni tiene reglas jurídicas propias de un Estado de Derecho ni profesionales del derecho en condiciones de querer aplicarlas de buena fe.
A partir de aquí y una vez conseguido el objetivo -espantar la inversión-, se obtiene como contrapartida una poderosa línea argumental: la de que Menorca pierde capacidad de atraer inversión. Es decir, el Partido Popular se encarga de generar un estado de opinión de cuyos efectos negativos responsabiliza al equipo de gobierno.
Pero por si lo comentado no fuera suficiente para ahuyentar la inversión, el Partido Popular repite -a sabiendas de su falsedad- el mantra de que se han perdido 400.000 turistas en 10 años, cuando lo cierto es que la pérdida neta (descontados los turistas internacionales y sumados los nacionales) es menor a la mitad de esa cifra.
El motivo principal, que no único, de la pérdida de turistas es irritantemente simple: Menorca ha sido el patito feo de la promoción turística de Baleares durante el período en que el Partido Popular ostentó responsabilidades turísticas; en consecuencia, ni siquiera se le permitió desarrollar una estrategia de marca propia y diferenciada del resto de las Baleares, de manera que, irremediablemente, su posicionamiento se fue desdibujando con el paso de los años.
¿Qué razón hay pues para perseverar en el engaño -que no error- por parte del Partido Popular? No se me antoja otra que la de exportar una idea de Menorca como territorio de tan nefasto perfil que se pierden los turistas a mansalva. No importa que para generar tal estado de opinión y desasosiego entre los menorquines e inversores, deba falsearse la realidad de las cifras.
Así nos encontramos con que el fin de generar un estado de opinión negativo respecto del actual equipo de gobierno, justifica los medios consistentes en tergiversar la realidad de las cosas para convertirlas en pasto fácil de sus críticas.
La estrategia no tiene secretos: gana el irresistible deseo de poder a cualquier precio; pierde Menorca y los menorquines en su papel de cabeza de turco de la referida estrategia.
Por suerte, más allá del Partido Popular, Menorca obtiene premios y reconocimientos por su buen hacer en distintos ámbitos socioeconómicos. Y son muchas las voces autorizadas que abogan por la perseverancia de una política superadora del cortoplacismo al que rinde pleitesía el Partido Popular y por la vehiculación de una acción política "con luces largas" para ver más lejos, y con la que conducirnos mejor.
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