Estos días algunos menorquines han sufrido los efectos de la procesionaria. Una plaga que con la llegada de la primavera cae de los árboles y se entierra. Los que la sufren conocen su gran poder urticante.
Por este motivo desde SEFOME, la Asociación de Empresarios Forestales, le piden a la Consellería de Medio ambiente del Govern Balear, que fumigue cada año los campos menorquines; una actividad que desde SEFOME, Joan Petrus afirmaba que no se practicaba desde el año 2003.
En el GOB no lo ven del mismo modo y el educador ambiental Santi Catchot aseguraba que fumigar tiene efectos negativos sobre el medio ambiente. Por este motivo recomendaba instalar las denominadas trampas de atracción sexual; una medida que se activa en verano cuando nacen las mariposas, a diferencia de la fumigación, que ha de llevarse a cabo en otoño.
Ahora el GOB está pendiente de recibir el informe de la Consellería de Medio ambiente del Govern Balear acerca del estado de la plaga en Menorca.
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