Vecinos de Mahón necesitaron 52 horas para conseguir que se suspendiera una fiesta rave. Este es el tiempo que duró la pesadilla de unos vecinos de Mahón desde que el domingo día 13 por la tarde empezó en una finca de la carretera de Sant Climent, una fiesta rave. Tras varios avisos a la Policía y dos denuncias, los organizadores decidían suspender la fiesta el martes por la noche.
La fiesta empezó el domingo por la tarde y el lunes los vecinos, molestos por los altos decibelios de la música, avisaron a la Policía que se personó en el lugar y se interpuso una denuncia. El martes día 15 por la tarde, tras varios avisos, los agentes de la Policía Local ordenaron la suspensión de la fiesta y denunciaron a los organizadores por desobediencia.
Según fuentes consultadas, la fiesta organizada en la finca "Curnia Nova" era ilegal porque no contaba con los permisos pertinentes. Los vecinos calculan que desde el domingo pasaron por la fiesta varios centenares de personas.
Es muy triste observar cómo grupos de personas pueden actuar sin importarles lo más mínimo las molestias que puedan ocasionar. Pero mucho más triste que las autoridades sean incapaces de actuar dentro de un margen razonable de tiempo, ya sea por culpa de una normativa demasiado permisiva o por desidia de quien corresponda tomar este tipo de decisiones.
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