La guerra de Salgado. José Carlos Navarro Muñoz.Varios meses desparecida lleva la ministra de Sanidad, Elena Salgado, dejando a los fumadores a su suerte en su lucha heroica e individual contra el tabaco. El espíritu de la ley es el humo del beneficio del fumador. Visto bueno para los clonados que vivirán; visto bueno también para los que ni siquiera recibirán cristiana sepultura o destino incierto. Pero eso son temas menores para Salgado que hace su guerra particular, la de su candidatura a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Guerra que visita en Afganistán no para llevar medicamentos y bombonas de oxígeno que allí reclaman, sino para la foto de campaña buscando el apoyo de este país. Y el de otros, como Pakistán, Singapur, Sri Lanka, India visitados, y Bahrein, Azerbaiyán y Turquía por visitar. Países que no se caracterizan precisamente por tradiciones de clonación humana y experimentos de ingeniería social de su gobierno. Por no decir su tradición tabaquera. Distinto fundamentalismo era con el que la calificaba el Defensor del Pueblo por lo de la ley del tabaco, al existente en las sociedades que visita para pedir que les apoyen en su candidatura. La sanidad española es poco para la ministra, que pretende importar sus "progresismo" sanitario a los organismos internacionales como la OMS. Progresismo no compartido por gran parte de la sociedad española, por qué tendrá que compartirlo además de la comunidad internacional. Pero eso que más da si medio mundo conoce a nuestros próceres de Exteriores -Moratinos, Pajín y León-, y no se rasgan las vestiduras.
José Carlos Navarro Muñoz,
Mérida (Badajoz), 5 Noviembre 2006.
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